Sabado, 24 de septiembre de 2005

ENTREVISTA .  Paco Larrañaga, español condenado a muerte en Filipinas
"No quiero clemencia, 
lo que quiero es que se celebre un juicio justo"
"Detrás de mi acusación hay intereses políticos de Filipinas"

NIEVES PENALBA
Manila, Servicio especial

En el corredor de la muerte de la New Bilibid Prison de Muntinlupa City (Manila), cárcel de máxima seguridad y única de Filipinas en la que se ejecuta la pena capital, se encuentra preso el ciudadano español Francisco Juan (Paco) Larrañaga, de 27 años y encarcelado desde los 19 por el presunto secuestro, violación y asesinato de dos chicas en la ciudad filipina de Cebú, en 1997.

Paco es hijo de un jugador de pelota vasca llegado a Filipinas en los años sesenta y de la nieta del que fue presidente del gobierno filipino entre 1944 y 1946, Sergio Osmeña, uno de los apellidos más respetados en Cebú. Apellido, además, que ha podido ser el que ha convertido a Paco Larrañaga en la cabeza de turco de un artificio político y policial con demasiados interrogantes. De lo que no cabe ninguna duda es de que fue declarado culpable en un juicio lleno de irregularidades y sin las mínimas garantías, como así lo han corroborado los colegios de abogados de Barcelona, Bilbao y Madrid y la ONG británica Fair Trials Abroad.

Desde el 3 de febrero del 2004, fecha en la que el Tribunal Supremo de Filipinas lo sentenció a muerte por inyección letal, Paco Larrañaga vive confinado en una pequeña celda de cemento, a oscuras durante el día y con electricidad durante la noche, con una ventana de barrotes también pequeña como única ventilación y de la que comparte el escaso y sofocante aire que corre con otro preso. Ambos esperan a que se dicte su fecha de ejecución. Paco es un joven alto y de complexión fuerte. Viste bermudas, sandalias y la camiseta naranja de los convictos.

- ¿Cómo se siente?
- Bueno, es muy duro estar aquí. Llevar tantos años encerrado. Pero todavía lo es más siendo inocente y sin haber tenido derecho a un juicio justo, que es lo que llevo pidiendo desde que ingresé en prisión el 23 de septiembre de 1997. Se han cumplido ya ocho años.

- Sin embargo, su abogado defensor ha agotado ya todas las apelaciones posibles.
- Así es, han sido desestimadas una tras otra por el Tribunal Supremo de Filipinas. En la sentencia de 1999 me condenaron a dos cadenas perpetuas porque el juez no tenía la evidencia de que el cuerpo encontrado en un vertedero perteneciera realmente a Marijoy Chiong. El otro cadáver, el de Jacqueline Chiong, ni siquiera apareció. Y, si no hay cuerpo, no hay violación ni asesinato. En la revisión del caso el 3 de febrero del 2004, tras años de pedir un juicio justo, no sólo no me lo conceden, ¡sino que me condenan a muerte! Si el primer juez tenía dudas, ¿cómo podía estar tan seguro el juez que me condenó a la pena capital en el 2004? ¡Si ni siquiera había vivido el proceso en el 1999! Concluyó que el cuerpo encontrado correspondía a una de las hermanas basándose solamente en que la familia ya les había celebrado un funeral. Sin embargo, yo creo que aún están vivas.

- ¿Qué le hace pensar eso?
- El único cuerpo que encontraron no tenía las mismas características físicas que una de las hermanas que presuntamente murió, por eso dudaba el juez. Marijoy Chiong medía un metro y 63 centímetros, mientras que el cadáver encontrado medía un metro y 52 centímetros y tenía el pelo más corto. ¿Cómo se puede encoger tanto después de muerta? Además la madre de las chicas, Thelma Chiong, no quiso identificar el supuesto cadáver de su hija. Por otra parte, no soy el único que piensa así, corren muchos rumores sobre que aún están vivas. Hay gente que dice que están en Canadá, otros piensan que en Australia ... Todavía albergo la esperanza de que estas chicas salgan y digan la verdad. Pero espero que lo hagan pronto, de lo contrario se demostrará que era inocente después de haber muerto por un crimen que no cometí.

- Además de esta esperanza, ahora sólo le queda la posibilidad de que la jefa del ejecutivo filipino, Gloria Macapagal Arroyo, conmute la pena capital. Hace casi dos meses el ministro español de asuntos exteriores y cooperación, Miguel Ángel Moratinos, declaró en Tokio que España pediría el perdón presidencial. ¿Han recibido su familia o abogado alguna llamada del ministro concretando esta promesa en el último mes?
- Creo que todavía no se ha concretado nada, aunque no se lo puedo decir con seguridad. Pero sé que el gobierno español está intentando ayudarme y que ha hablado con mi familia. No obstante, yo no quiero clemencia, quiero un juicio justo. Clemencia equivale a aceptar la culpabilidad.  

- ¿Dónde estaba cuando se cometió el crimen del que se le acusa?
- La tarde del 16 de julio de 1997 estaba en Quezón City, en el área metropolitana de Manila. Fui al centro de Artes Culinarias en el que estudiaba a hacer un examen teórico. Al salir, me encontré con algunos amigos y amigas y fuimos a tomar algo. Después nos dirigimos a mi piso de estudiante, mmmmm

                   
                                                                                                                             Nieves Penalba
En esta instalación es donde se aplica la inyección letal en  la  prisión  de Muntinlupa. Arriba, a la derecha, Paco Larrañaga


LA LARGA ESPERA
“Es duro estar aquí,llevar
tantos años encerrado sin un juicio justo ”

LAS VICTIMAS
“Yo creo que las chicas a las que dicen que maté aún están vivas ”

AYUDA INSTITUCIONAL
“El Gobierno español está intentando ayudarme, pero aún no sé nada ”

MÓVIL POLÍTICO
“Mi tío fue candidato a la presidencia de Filipinas y me atacó la prensa ”

LAS CAUSAS
“Creo que me han condenado porque soy español ”


desde donde telefoneé a mi madre, que vive en Cebú, para preguntarle si a la tarde siguiente podía ir a visitarla por su cumpleaños y así de paso veía a mi novia, que también estaba allí. Como mi madre me dio permiso, decidimos hacer una fiesta de despedida e incluso nos hicimos algunas fotografías. El día 17 a las ocho de la mañana estaba de nuevo en el centro de Artes Culinarias de Quezón City, haciendo un examen práctico y no fue hasta la tarde que cogí un avión para Cebú, donde me quedé hasta el día 20. Dicen que el supuesto crimen empezó la noche del 16 de julio en Cebú y que acabó aproximadamente a las seis de la mañana del día 17. ¿Cómo es posible que yo estuviera a las seis de la mañana en Cebú y que a las ocho ya me hubiera dado tiempo de llegar a mi escuela, para examinarme? Yo estaba a 600 kilómetros, en otra isla, y así lo pueden confirmar treinta y cinco personas: amigos y amigas, profesores y padres de compañeros de clase. 

- Testigos a los que el juez no permitió declarar en el juicio. Como tampoco a usted.
- Dejó testificar durante muy poco tiempo a solamente algunos de los treinta y cinco. En cambio, la acusación contaba con un único testigo: un drogadicto y criminal, David Valiente Rusia, filipino perteneciente al culto satánico Satanas Religious Brotherhood y al que buscaban en Estados Unidos por robar e intentar falsificar la firma de un cheque. Rusia declaró que me había visto unas tres o cuatro veces, pero que nunca habíamos intercambiado más palabras que nuestros propios nombres. Según Rusia, él junto conmigo y otros seis chicos secuestramos en un coche a las dos hermanas, las llevamos a un refugio, las violamos y tiramos el cuerpo de una de ellas a un barranco. Con la otra hermana declaró que no sabía lo que había sucedido, porque le habíamos dejado en un centro comercial. De los otros siete acusados de cometer el crimen yo sólo conozco a dos, Josman Adlauan y Rowen Aznar, y porque también son de Cebú. A Rusia no lo había visto en mi vida. ¿Cómo vas a preparar un crimen con gente que no conoces? Tampoco conocía a las dos hermanas .

- Algunas de las organizaciones que lo apoyan, como la ONG Fair Trials Abroad, aseguran que antes de que empezara el proceso ya se le consideraba culpable en la prensa por la presión de grupos muy influyentes. ¿Quién hay detrás de estos grupos?
- Es una buena pregunta que yo también me hago. Pero aunque en todo este caso hay muchas lagunas, hay detalles muy reveladores. En primer lugar intereses políticos detrás de mi acusación. En las elecciones de 1998, además del que acabó siendo presidente, Joseph Estrada (actor filipino muy popular ahora en prisión), se presentó como candidato un primo de mi madre, Emilio Osmeña. Cuando me acusaron, la prensa sensacionalista no paraba de publicar grandes titulares del tipo El sobrino de Osmeña, presunto asesino y violador.Por otra parte, una de las que era secretaria personal de Estrada, Cheryl Jimenea, es la tía de las presuntas víctimas y en aquel entonces tenía mucho poder, tanto que prometió cargos más altos a los policías que investigaban el caso. Las únicas razones más por las que se me ocurre que decidieron acusarme a mí pueden ser porque soy español, que mi familia reside donde presuntamente ocurrió el crimen y que a los 19 años tenía un poco de mal genio y alguna vez había tomado parte en peleas. Pero sólo era un chaval, estaba creciendo. No tienen ninguna prueba física contra mí.

- ¿Intentó salir de Filipinas cuando empezó la campaña contra usted en los medios de comunicación?
- No. ¿Por qué tenía que irme del país si yo no había hecho nada? La verdad es que de haber sabido que me pasaría esto me habría ido.

- ¿Qué mensaje quiere mandar a las autoridades españolas?
- Quiero agradecerles todo lo que están haciendo por mí, como también a todos los que me han apoyado. Entre ellos están la comisión de parlamentarios españoles que me visitaron hace unos meses y los medios de comunicación que han dado voz a mi familia. 

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