Viernes,  14 de octubre de 2005  

                 
corredor de la muerte
Paco Larrañaga: "En la.... cárcel he visto que la..... vida puede ser muy......... difícil"
El joven hispano-filipino condenado a ......... muerte en Filipinas afirma que ocho años de cárcel le han hecho "más duro" y aún .... espera "un milagro"

VIRGINIA HEBRERO / EFE | MANILA (FILIPINAS)

Paco Larrañaga, el joven hispano-filipino condenado a muerte por un crimen que niega haber cometido, afirma que ocho años de cárcel "me han hecho más duro" y aún espera "un milagro" que permita reabrir su caso, después de que el Tribunal Supremo de Filipinas confirmara la sentencia. Larrañaga asegura que se siente "muy mal, porque no tuve un juicio justo y creía que el Tribunal Supremo me iba a dar una oportunidad, pero pienso que ni siquiera se leyeron el recurso" para que se revisara el caso.

Condenado junto con otros seis chicos por el secuestro, violación y asesinato de las hermanas Marijoy y Jacqueline Chiong, crimen ocurrido en la ciudad de Cebú en 1997, siempre ha mantenido su inocencia y denunciado las irregularidades cometidas en su juicio, e insiste en que "no pido clemencia sino justicia". "Tenía 19 años cuando entré en prisión, y ahora tengo 27, y en este tiempo creo que me he hecho más duro, he visto que la vida puede ser muy difícil", dice Larrañaga, vestido con la camiseta naranja de los reclusos del "corredor de la muerte".

Asegura que lo más duro en estos ocho años fueron "los primeros meses en la prisión de Cebú. Tienes que probarte a ti mismo, hay jaleos, y poco a poco te van conociendo y te vas ganando el respeto (de los otros presos)". "Luego entras en una pandilla, en mi caso la Batang Cebú. Aquí en Manila hay 12 pandillas, cada una tiene sus responsables... Desde que estoy en el corredor de la muerte me he hecho con el puesto de 'consejero' y me tienen respeto", cuenta. Paco Larrañaga niega algunas informaciones que se han publicado acerca de que ha sufrido algún atentado en la cárcel.

"No es verdad. Lo que pasa es que aquí siempre hay historias, venganzas. Ha habido líos entre nuestra pandilla de Cebú y la de Ilo Ilo, que venían de antes de que yo llegara...Mataron al 'comandante' de Cebú y luego al de la otra pandilla. Pero este año ha sido muy tranquilo". En las últimas semanas se han endurecido las condiciones de seguridad debido a un intento de fuga que se saldó con la muerte de los cuatro reclusos que lo intentaron, y ya no puede apenas salir del módulo para los condenados a muerte, ni jugar al tenis como hasta ahora.

Pasa el día "leyendo, hablando con otros presos, por la noche cocino mi cena, porque por el día debido la nueva política de austeridad, no hay electricidad". "Los condenados a muerte ya confirmados tenemos el privilegio de que nos dan los productos y nosotros podemos cocinar", cuenta Larrañaga, quien como miembro de una familia de clase alta -es bisnieto de un presidente filipino- recibe cada día comida que le envían. "Me gusta mezclar lo filipino y lo español, experimentar, tengo aquí aceite de oliva", dice, aunque no puede conseguir todos los productos que quisiera.

El trabajo se reparte entre la pandilla, y mientras él cocina, otro debe encargarse de guardar agua para la ducha, otro de lavar los platos, en una perfecta organización para sobrevivir en la dura realidad carcelaria. Por su posición, tiene una celda para él, pero hay otros condenados a muerte que "duermen en el pasillo, porque no tienen sitio", dice. Sobre qué mmmm

               
Varios familiares de Paco Larrañaga sujetan su foto en una rueda de prensa. / ARCHIVO

haría si obtuviera la clemencia presidencial y fuera puesto en libertad, dice que "antes pensaba siempre que iría a España y seguiría estudiando cocina (lo que hacía antes de ser detenido), pero ahora sólo pienso cuando me levanto qué voy a hacer hoy". "Hasta ahora me sigo preguntando por qué me acusaron...yo tenía muy mala reputación, pero creo que eso no es suficiente", y apunta a intereses políticos de enemigos de la familia de su madre, el poderoso clan Osmeña. Larrañaga mantiene que el día del crimen estaba en Manila y no en Cebú, que de los seis acusados sólo conocía a dos, Rowen Aznar y Josman Adlauan, y que a las dos víctimas nunca las había visto.

"Cómo pueden decir que fuimos a la misma escuela superior, si yo iba a un colegio de curas sólo para chicos", afirma, y repite algunas versiones que corren acerca de que no hubo tal crimen y las dos chicas están vivas en algún país como Canadá, en base a que sólo se encontró un cuerpo y hay dudas sobre la identificación del otro. Su hermano Imanol acaba de estar en Manila una semanas para verle, y espera celebrar el 27 de diciembre su 28 cumpleaños con sus padres, la filipina Margot González, y el ex pelotari vasco Manuel Larrañaga. "Papá es muy emocional, mamá es más fuerte, cuando vienen siempre intento mostrarme alegre porque si no, nos hundiríamos todos", cuenta, y da las gracias a todas las personas e instituciones que tratan de ayudarl

 

Paco Larrañaga fue acusado en 1997 del secuestro, violación y asesinato de dos hermanas en la ciudad de Cebú en 1997, junto con otros seis jóvenes, condenado a cadena perpetua y, en 2004, a pena de muerte tras haber apelado la sentencia.

Desde que en julio el Tribunal Supremo rechazó la última petición de revisión del caso y una vez agotadas las vías legales, se han multiplicado las peticiones para que la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, le otorgue la clemencia presidencial.

El joven hispano-filipino, que mantiene su inocencia, su familia y su defensa, están a la espera de que las autoridades españolas presenten una petición de gracia a Macapagal Arroyo.

Sagaz insistió en que la visita a Larrañaga del embajador especial para los presos españoles es similar a otras que ha realizado a ciudadanos españoles encarcelados en otros países de la región, como Tailandia.

La madre del joven condenado a muerte, la filipina Margot Larrañaga, expresó a EFE su impresión de que la visita del encargado de los presos en el extranjero 'ha sido para interesarse por cómo está Paco y expresarle el apoyo del Gobierno español'.

En entrevista con EFE la semana pasada, Paco Larrañaga dijo que todavía espera 'un milagro' que permita reabrir su caso, al tiempo que reiteró que no desea clemencia sino justicia, ante las irregularidades ocurridas durante su juicio y que han denunciado su defensa, numerosas organizaciones y parlamentarios.

NOTE:   THE ABOVE TEXT IS THE FAITHFUL REPRODUCTION OF THE ORIGINAL
                              DOCUMENT REFORMATTED FOR  CLEARER APPRECIATION. 
                                         
               HOME      INDEX     NEXT ISSUE