Martes, 24 de octubre de 2006

"¡Mamá, salgo de 'footing' con los amigos!"

LARRAÑAGA DEJA EL CORREDOR DE LA MUERTE  4 MESES después de abolirle la pena capital
La familia espera que el Gobierno filipino se pronuncie sobre una posible libertad bajo fianza en el plazo dado por la ONU

jorge napal  

Donostia. Los padres de Paco Larrañaga ni se lo creían cuando fueron a visitar a su hijo el pasado sábado 7 de octubre. Él mismo salió a recibirles. Los pasillos de la cárcel de alta seguridad de New Bilibid, donde está recluido, parecían menos sombríos. La sorpresa fue indescriptible. Paco Larrañaga, el joven de origen guipuzcoano condenado a la pena capital, había salido por fin del corredor de la muerte, más de cuatro meses después de que se le conmutara este castigo.  

La familia de Larrañaga vive estos días con fuerzas renovadas. Paco ha vuelto a sonreír. La madre del joven, la filipina Margarita González, casada con el ex pelotari de Alegia Manuel Larrañaga, ha visitado las dos últimas semanas a su hijo, que se siente "más feliz que nunca", aunque haya tenido que aguardar más de cuatro meses desde que se aboliera la pena. "¡Mamá, salgo de footing con los amigos! ¡Hemos cocinado caldo de pescado!". Fueron las primeras palabras que le trasladó antes de que ella sollozara de emoción, según relató ayer a este periódico la propia madre. La gran pasión de Paco es la cocina.

Larrañaga ingresó hace una semana en un módulo general de presos de alta seguridad de esta prisión, al sur de Manila . En su nueva celda respira mucho más tranquilo. Las condiciones de vida nada tienen que ver con el corredor de la muerte.  

"Puedo salir más al sol, andar, jugar al baloncesto, mientras que antes estas salidas estaban muy restringidas", reconoce el joven.

Ha vuelvo con muchos de sus compañeros a los que ya conoció antes de ser trasladado al corredor. "Son también de Cebú -en el centro del archipiélago- y podemos hablar en nuestro dialecto cebuano", ha declarado Paco en una entrevista concedida a EFE. También le permiten ver la televisión.  

unión familiar Esta misma semana ha recibido la visita de sus padres, que el domingo regresaron a casa, a Cebú, para celebrar el cumpleaños de dos de sus nietas. También le ha acompañado su hermana, llegada desde San Francisco .  

La familia es estos días una piña. Están más unidos que nunca y no se cansan de agradecer todas las gestiones de las autoridades y de organizaciones españolas, que han presionado para denunciar las presuntas irregularidades que se cometieron en su juicio.

El joven, de 28 años, ha reconocido que ser español -tiene las dos nacionalidades- le ha ayudado a salir del corredor de la muerte, donde todavía quedan cientos de presos, a pesar de la abolición. Se muestra especialmente agradecido "al empeño del cónsul español, Ignacio Martínez".  

Paco lleva 9 años encarcelado. Casi tres de ellos en el corredor de la muerte por un crimen que niega haber cometido. Por eso mismo, a pesar de que todos hayan vuelto a sonreír, la "batalla no ha acabado", según asegura la familia.  

Todas las esperanzas están depositadas ahora en la continuación del trabajo de sus abogados, así como en las gestiones que desde hace años desarrollan numerosos organismos e instituciones que consideran que no tuvo un juicio justo. "Lo que quiero es precisamente eso, e incluso no me importaría estar aquí un año más si supiera que me iban a juzgar de nuevo. Así saldría la verdad a la luz", ha subrayado el reo. El problema es que en Filipinas ya no es posible porque se han agotado todos los recursos.  

agotada la vía judicial Ayer mismo incidía en este aspecto su tío Francisco Larrañaga, que volvió a solicitar la intermediación diplomática en el caso.  

Parte de las esperanzas se basan en la resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que el pasado mes de julio decretó que Larrañaga "sufrió una grave violación de sus derechos fundamentales y no tuvo un juicio justo".  

El Comité instó a Filipinas a dar al afectado "un remedio efectivo" y "una pronta consideración de libertad bajo fianza". Francisco, el tío del condenado, aseguró ayer a este periódico que dentro de una semana se cumplen los 90 días de plazo dado por este organismo, sin que el Gobierno filipino haya dado una respuesta favorable.

"Hablamos de una reposición. La ONU ya ha reconocido que no tuvo un juicio justo, que se habían cometido muchas tropelías, como la de no considerar a los 35 testigos que declararon a su favor", señala.

La familia no está conforme, le sigue sabiendo a poco la salida del corredor del joven. Desea que sea indultado y recobre "la libertad que nunca debió perder".  

Pero aquella resolución de la ONU, dictada el 27 de julio, no ha tenido por el momento respuesta. "Es cierto, creíamos que después de aquello llegaría el perdón absoluto, pero no fue así. Por el momento se mantiene la espera", insiste el tío del joven.  

La familia es consciente de que la vía judicial se ha agotado. Así se lo trasladó también la delegación de jueces de la Corte Suprema que condenaron a muerte a Paco, y que visitaron el pasado 28 de julio Zumarraga, localidad hermanada con Manila. Se acercaron, invitados por el alcalde de esta localidad, Antón Arbulu (PSE-EE). "Les preguntamos si había alguna posibilidad de que se pudieran reconsiderar su decisión y nos dejaron bien claro que iba a persistir la negativa, que no procedía esa vía porque estaba agotada", rememora Francisca.  


La presidenta filipina, Macapagal, junto al alcalde de Zumarraga, Arbulu, durante la visita privada a la Basílica de Loyola, el pasado julio.

Foto: k. corbella

dos direcciones del caso La solución al caso que se plantea a partir de ahora, ante esa dificultad para lograr una repetición del juicio, pasaría por la clemencia ejecutiva de la presidenta filipina, Gloria Macapagal. Paco Larrañaga reconoce que le "cuesta mucho" pedir que le den el perdón "porque soy inocente".  

Interpreta que la clemencia supondría declararse culpable. Pese a los temores del joven, su madre, Margarita González, precisó ayer a este periódico que el abogado de la familia les ha informado recientemente de que "no sería necesario declararse culpable", por lo que estudian esa vía. La familia cree llegado el momento de que el Gobierno español vuelva a tomar cartas en el asunto, presionando a la presidenta de Filipinas para lograr una resolución favorable. "Necesitamos la intermediación del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero y del ministro de Relación Exteriores, Miguel Ángel Moratinos", señaló la madre del joven.  

La segunda de las opciones que se baraja ahora mismo es que Paco cumpla su pena en España. Es una nueva opción que nace tras el acuerdo firmado entre ambos países sobre cumplimiento de condenas durante la visita a Madrid de la presidenta Macapagal que tuvo lugar el pasado junio.  

No son más que hipótesis de futuro para un joven sobre el que sigue pesando una condena a cadena perpetua, a pesar de que él no se cansa en declarar su inocencia. Larrañaga fue condenado a muerte por el conocido en Filipinas como caso Chiong , el secuestro, violación y asesinato de dos hermanas ocurrido en la ciudad de Cebú, en el epicentro del arquipiélago filipino, en el año 1997.  

Larrañaga fue condenado a muerte por el secuestro, violación y asesinato de dos hermanas ocurrido en la ciudad de Cebú. Tanto sus abogados como la familia, han denunciado que el juicio estuvo plagado de irregularidades. Esta es la cronología del caso:  

l 16 de julio de 1997. Desaparecen las hermanas Chiong, entonces de 19 y 21 años, cuando esperaban a que las recogiera su padre en un centro comercial de Cebú.

l 17 de julio de 1997. Aparece el cadáver de Marijoy, supuestamente arrojada por un precipicio. El de su hermana no ha sido encontrado. Un delincuente común confesó su participación en el secuestro e inculpó a seis jóvenes, entre ellos Paco.  

l 16 de septiembre de 1997. Larrañaga es detenido mientras asistía a su clase en la Escuela Culinaria.  

l 5 de mayo 1999. Un juez de Cebú condena a cadena perpetua a los acusados. La condena se dicta sin aceptar la declaración de 35 testigos que atestiguan que la noche del crimen Larrañaga se encontraba preparando unos exámenes. Incluso, una fotografía con el resto de sus compañeros lo atestigua. El tribunal no la admitió por considerar que pudo viajar en avión, cometer el crimen y regresar. Su defensa presentó el listado de pasajeros que tomaron ese vuelo. El tribunal tampoco lo admite.  

l 7 de octubre 1999. El juez que los condenó, es encontrado muerto de un disparo en un hotel de Cebú. Se determina que fue un suicidio.  

l 4 de febrero 2004. El Tribunal Supremo eleva la sentencia de Larrañaga a la pena capital.  

l 2 de marzo 2004. Los abogados de Larrañaga presentan una moción para que se reconsidere el veredicto de culpabilidad y la pena de muerte. Ese mismo mes la familia de Larrañaga pide ayuda al Gobierno español.  

l Septiembre de 2004. El Tribunal Supremo rechaza dos mociones presentadas por los abogados de Larrañaga para que le permitan declarar en un juicio oral y defenderse.  

l Noviembre de 2004. El Tribunal Supremo filipino rechaza que los Colegios de Abogados de Madrid , Barcelona y el País Vasco se personen en el caso como "amicus curiae".  

l 28 de abril de 2005. El Parlamento Europeo pide a Filipinas que se revise el caso de Larrañaga.  

l Mayo de 2005. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pide en una carta a la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, que interceda para que el Tribunal Supremo filipino revise el caso por sus supuestas irregularidades.

l Julio 2005. El Tribunal Supremo deniega los últimos recursos y ratifica la sentencia de pena de muerte. Desde entonces, el Gobierno español realiza gestiones para lograr que Larrañaga obtenga la clemencia presidencial.  

l Noviembre de 2005. Un ex policía que participó en la investigación del caso exculpa a Larrañaga y a otros dos condenados, en declaraciones a la prensa de Cebú. Desde entonces está en paradero desconocido.  

l Abril 2006. La presidenta filipina declara oficialmente su intención de no aplicar la sentencia de muerte.  

l 7 de junio 2006. El legislativo filipino aprueba la abolición de la pena.  

l 24 junio 2006. La presidenta filipina firma la abolición de la pena.  

l 3 de agosto 2006. El Comité de Derechos Humanos de la ONU declara que Larrañaga no tuvo un juicio justo y da 90 días al gobierno filipino para que busque "remedio efectivo".  

l Octubre 2006. Larrañaga sale del corredor de la muerte y es trasladado a un módulo general de la prisión. 

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